Vídeo: 28-4-2016

Este vídeo es del día que salí a pescar y que ya he relatado en “Diario de un pescador” con fecha del 28-4-2016, con el titulo de El Black Bass más grnade!! … seguido de una odisea casi terrorífica

Personalmente recomiendo leer el relato y luego ver el vídeo. Creo que, aunque un poquito largo, el vídeo ha salido vastante bien y que transmite las emociones vividas ese día.

Espero que os guste.

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En busca del gran Black Bass

23 de marzo del 2016.
Salgo de Valencia destino agua dulce. Busco un gran Black Bass que debe estar en la superficie.
A pesar de mi experiencia del 17-3-16 (ya relatado), decido volver a la carga. Otro escenario, otro horario.
Esta vez, salgo de casa a las 11:00. Llego a mi destino, nuevo para mi, a las 12:00. Una zona con charcas no muy grandes desperdigadas por la geografía. Difícil acceso a los lugares y peor a la orilla. Por fin encuentro un lugar donde asentarme y probar la teoría de que los grandes se quedan en la superficie cuando hace frío .
Empezaré por el resultado: Ni una picada, mucho calor y 5 señuelos perdidos. Se que suena fatal y, si, lo es. Pero tiene dos cosas buenas este día:
Los sitios que visité eran tan parecidos a los sitios que yo solía visitar en japón, que si le mandara una foto a un pescador Japones, creería que yo estoy pescando en Japón.
Y segundo: Los grandes están en la superficie con el frío.
Avisté don Bases como de 20 cm. en la orilla. Es sabido que los más activos, aunque no piquen, suben a la superficie.
Pero en las 3 horas que estuve perdiendo señuelos en ese charco, en tres ocasiones vi saltar a un Bass enorme. Con enorme me refiero a que, por lo menos tenía 50 cm. No se que puede pesar, nunca he pesado mis capturas y no tengo referencia.
Pero se puede decir que puede comprobar lo que quería comprobar. Mejor habría sido pescarlo. pero no es la única manera de comprobarlo y me quedé satisfecho.
… me sigue doliendo mis 5 perdidas, pero, igualmente, volveré!!!!!

Ese día me fui con una promesa:
“La próxima vez con pato, para poder llegar a la otra orilla. Que es la que estaba mejor para los grandes!!”

¡¡La rana que desapareció!!

Verano del 98

Un día, pescando en un mini ambalse (20 m. x 20 m.) observe que un Bass me miraba. Tendría tranquilamente 2 kilos y unos 45 cm. No traté de pescarlo con un vinilo pequeño. Pensé que era inútil.
De repente, una rana del tamaño de mi puño se para a mis pies. Y sin pensárselo dos veces, se tira al agua!!
Visto y no visto!! antes de que la rana tocara agua, el Bass ya se lo había tragado!!!
Me quedé atónito. Todo, a un palmo. de mis pies!!

Y yo que pensé que ni con un vinilo pequeñín podría engañarlo…Pedazo rana se merendó!!!!

Me quedé impresionado.

El Black Bass más grnade!! … seguido de una odisea casi terrorífica

28 de abril del 2016.
Hoy voy a empezar desvelando lo mejor del día de esta jornada: Marca personal superada!! Un Bass de 48 cm. Como estaba flaco, no pesaría mas de 2 kg y poco. Con un jerkbait rojo y dorado casi en superficie.

Dicho esto, os contaré como transcurrió esta ultima jornada:

Una vez preparada mis 3 hijas mayores para que se vallan al cole, cargué las cañas, el pato y todo lo de más. El cielo que había amanecido algo triste. Y parecía que iba a llover. Pero como buen pescador (o insensato, aveces van de la mano, jijiji) seguí conduciendo durante 75 minutos. Por fin llegué a mi destino y apagué el motor.
Aunque estaba deseando entrar al agua con el pato, estamos ya en unas fechas que, con mucha probabilidad hayan bases en la orilla. Decidí hacer unos lances y pasearme un poco por la orilla. A los pocos minutos de estar lanzando, sin motivo aparente miro a mis pies!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MADRE DEL AMOR HERMOSO!!!!!!!!!!!!!!!! me salió del alma!!! A mis pies, justo pegado a la orilla, con una profundidad de un metro y medio, un BASS!!! Pero no ¡un bass! No no, ¡¡¡¡¡¡UN BASS!!!!!! Pero que sin ninguna duda pesaría 2,500 g. Me atrevería a decir que bastante más. Pero entre la impresión y que, el agua siempre agranda las cosas, dejemos lo en 2,700g, jejeje.
Pues bien, obviamente no podía ignorarlo. Cojo la caña de spinning, en la que llevaba un vinilo y lo lanzo cerca de la bestia. Por supuesto un wotermelon, para que parezca lo más natural posible. ¡¡La caña se dobla en un abrir y cerrar de ojos!! Mi corazón va a mil.
En mi cabeza pensaba, “ha picado, tira y clava bien!! Pero vas a flipar, porque la caña es muy blanda.” Unos segundos de incertidumbre e inmediatamente sucede lo peor… no se ha clavado. El grandullón fue más rápido que yo. No más listo, porque picó en mi engaño. Pero sí más rápido.
He de decir, sin extenderme en ello, que me quedé 30 minutos esperando a que volviera. Volvió varias veces y cada vez lo intenté. Pero sin éxito.
Por fin decido meterme en el agua. Toda esa zona tiene una profundidad de, no más de 2 metros. He de ir con cuidado y hacer algún lance estratégico, a ver si pica alguno. Pero nada. Dejando me llevar por la brisa, el pato recorrió la orilla hacia la dirección que yo quería.
Es importante montar una estrategia antes de empezar y decidir a donde dirigirse. Ir en pato no es como ir motorizado. Y por tanto, si no elijes bien al principio, puede repercutir al resto de la jornada.
yo sabía a que zona dirigirme. o por lo menos, creía saber las condiciones del día y por tanto, el comportamiento que tendrían los bases. Y si, tuve un par de picadas sin gloria, y me salieron al encuentro de mi señuelo un par de bases de 2 kilitos. Pero no se decidían y claro, en cuanto el señuelo estaba a 2 metros de mi, se daban la vuelta.
Rabia me dio, pero contento porque estaba dando en el clavo; zona correcta, señuelo acertado, velocidad, profundidad, todo parecía estar bien.
Llegué a un punto en el que me paré de lejos. Avisté ese sitio y supe que era un escondite perfecto para mi presa. Un escondite que, pretendiendo ser depredador, sin saberlo, acabaría siendo presa. Lancé mi jerkbait rojo y dorado, lo dejé caer tan cerca de la orilla que se enganchó en una ramita. Unos tirones y cae al agua… “Es la hora de la verdad” me dije. Empecé a recoger el señuelo. Como su espalda era roja, lo veía nadar. No baja más de medio metro y a pesar de eso, desde pato, cuesta distinguirlo. De repente el punto rojo que seguía con la mirada desaparece!!! La caña cruje y yo tiro hacia mi!!! Bingo!!! Tiro y recojo, tiro y recojo. El bass no está contento con la situación y decide revelarse. Salto tras salto. Mientras, preocupado de que se me suelte sigo recogiendo. Por fin lo tengo en mis manos. Lo mido e inmediatamente soy consciente de que es el Bass más grande que he sacado hasta la fecha.

Después de esta gran alegría, me adentré un poco más a dentro, creyendo que el mundo se había puesto de mi parte. Llevaba tanto tiempo mirando abajo que no mi dí cuenta… Sobre mi se estaba formando unas nubes gris oscuro. ¡¡Se me había olvidado que el cielo amaneció triste!! y estaba decidido a llorar. Se moje quien se moje.

Era mi segunda vez que usaba el pato y, me faltó experiencia para saber que estaba demasiado lejos. A pie sería 5 minutos. pero en el agua todo está más lejos. A pesar de esto (cosa que sé ahora y que no sabía en ese momento), decidí que podría volver tranquilamente mientras seguía echando el señuelo. ¡Nada más lejos de la realidad!

Al principio parecía que podía hacerlo. Que aún sacaría algo más. De hecho algo mordió el anzuelo, tiré para clavar bién, pero de golpe desapareció la tensión en el hilo. Pensé “se me ha escapado”. Pero no, el primer lucio con el que me encuentro y este corta el hilo y se queda uno de mis mejores señuelo. Lo primero que pensé fue que el pobre viviría con un plastico enganchado en la boca y luego en que era un buen señuelo.

Sin tiempo a lamentarme de lo sucedido empezó a soplar el viento y ya no era la brisa suave que me llevaba hacia donde yo quería ir sino, un viento fuerte que me alejaba de donde quería ir… Me asusté, la verdad. Pensé, “como me quede atrapado y me lleve más a dentro el viento, mi mujer me prohíbe la pesca en cuanto llegue a casa”. Realmente es lo que pensé. Así de insensatos somos algunos pescadores. Para colmo me dio una rampa, primero en la pierna derecha, luego, por intentar impulsarme con un sólo pie, me dio en la otra pierna. Ya si que si, me había quedado para unas cuantas horas en el agua.

Pedí ayuda al cielo e inmediatamente después vi un pedacíto de tierra a nivel del agua. !Lo suficiente para agarrarme con las manos, sacar mi cuerpo a pulso del agua (llevaba aletas y con eso es imposible escalar con los pies) y luego sacar el pato. Ya había empezado a llover. Me acerqué a la orilla y tiré una cuerda a tierra que tenia atada al pato y hice lo que tocaba hacer: Me agarré de un pedrusco y salté del pato, con cuidado no me entrase agua en el pato. Si no, el peso sería tal, que no habría podido salir del agua ni tampoco volver al pato. me quite las aletas y las tiré hacia arriba. Las cañas, que previamente había lanzado a tierra, las subí arriba y finalmente saqué el pato del agua.

Miré a mi alrededor y era un campo de zarzas. Mi siguiente pensamiento “¡no tenía que haber salido del agua! ahí, por lo menos, cuando todo se calme, podría haber salido por donde toca”. Nada más lejos de la realidad. En tierra siempre hay una salida. En agua…

“Jesús, ¿ahora por donde? le pregunté al que me había señalado el pedacito de tierra entre los arboles. Y vi un caminito entre las zarzas. Se alejaba de la dirección donde estaba mi coche. pero ya se sabe como es el campo, te alejas para acercarte. Cogí las cañas y dejé allí el pato. Seguí la senda, la cual no parecía muy utilizada, y pasé por unos restos de lo que parecía, fue en su momento, un botellon. Me alegré sabiendo que había gente que usaba este sendero. Aunque luego me enfadé con aquellos que dejan basura en el campo.

Llegué al coche y guardé las cañas. Me quité el vadeador para que al volver las zarzas no me lo rajaran. Llegué hasta el pato, me lo cargué a la espalda y volví al coche.

Empapado y con las piernas llenas de cortes por las zarzas conduje el coche hasta casa. no guardé nada. Lo dejé todo en el coche y subí a casa, me duché y di la cena a las niñas.

Esa noche dormí con una sonrisa en la cara. Mi mujer creía que me reía de ella. Pero sonreía por la alegría de encontrar tantos bases y de la pequeña aventura que viví.

 

Objetivo; el Black Bass

Después de muchos años de pesca, persiguiendo a este magnífico adversario, tras haberlo estudiado y aprendido sobre él, hecho la vista atrás y me doy cuenta de una cosa: “¡¡Que largo ha sido el recorrido para aprender lo que se!!”
En mi opinión, para engañar al Bass, hay que conocerlo bien. Yo practico otras modalidades y, hay algunas que esperas a que pique el pez. Ciertamente hay que engañarlo igual, pero pescar a corcho una dorada desde un espigón, te limitas a esperar (la modalidad que practico, incluso antes que el Bass y que me encanta). Decides el cebo, la profundidad, el espigón la hora y poco más. Y si no pica una dorada, a lo mejor pica otra cosa.
En cambio, si quieres pescar un Bass, o lanzas donde está o no pescas. Y para lanzar donde está tienes que saber deducir su ubicación.
Mi propósito es, como he dicho al principio, favorecer este aprendizaje y que no se os haga tan largo como a mi. Conocer a este centrárquido desde cero, como el aprendizaje de cualquier otra cosa, no es fácil. Y me gustaría poder ayudar a dar unas pautas para iniciarse. Yo no lo se todo sobre este pez y me falta mucho que aprender, pero lo que sé, lo puedo compartir.
Creo también que puedo ser útil para aquellos que ya practican esta modalidad. Siempre se puede aprender y mejorar. Y quizás sepa algo que vosotros no sabéis… Ya veremos.